Soy limpia

Muchas veces vivimos vidas de esclavitud, somos acorralados por nuestros pensamientos y la culpa nos absorbe. No te sientes digno de servir a Dios, de compartir el evangelio, de participar en su obra porque consideras que no estás listo, ya que eres un pecador. Él quiere que vivas una vida de libertad y no más de esclavitud. (Juan 8:36).