¡Soy sana!

Puedo sonar orgullosa mientras escribo estas dos palabras. Hemos normalizado el estar siempre rotos, tristes e inestables, nos parece lejano estar sanos y completos.

Irma Pineda, venció la soledad

Después de salir de la iglesia a la que había asistido por años, descubrí que habían muchas heridas en mi corazón pero no quería confrontarlas. Dios me estaba invitando a enfrentar el dolor, así que me rodeó de una comunidad increíble para poder sanar mi corazón.

Nicole Fuentes, venció la ansiedad

A mis 22 años descubrí que tenía taquicardia por un trastorno de ansiedad. Me recomendaron realizar exámenes para descartar un problema físico en mi corazón, pero Dios terminó usando ese proceso para revelarme la verdadera raíz y sanó mi corazón.

Guapas desde casa

Trabajar desde casa suena muy tentador para no arreglarse y quedarse en pijamas, lo sé. Y si se tiene una reunión virtual pensamos: “Me pongo algo decente hasta donde abarque la cámara y al finalizar me lo quito”.

Sumérgete de nuevo

Una vez que el dolor toca a la puerta la vía más fácil para dejar de sentirlo parece simplemente dejar que el tiempo pase, no enfrentarnos a ningún recuerdo doloroso, ni hablar del tema. Todos pensamos: entre menos lo hable y lo recuerde, menos duele.