Un corazón resiliente

Escrito por la worshipera, Sharon Brenes

Por tanto, no nos desanimamos. Al contrario, aunque por fuera nos vamos desgastando, por dentro nos vamos renovando día tras día. Pues los sufrimientos ligeros y efímeros que ahora padecemos producen una gloria eterna que vale muchísimo más que todo sufrimiento. Así que no nos fijamos en lo visible, sino en lo invisible, ya que lo que se ve es pasajero, mientras que lo que no se ve es eterno.

2 Corintios 4:16-18 (NVI)

Cuando estaba cursando mi licenciatura en la universidad me presentaron la palabra resiliencia, ese término me llamó mucho la atención ya que me dejaba asombrada las capacidades que los seres humanos pueden desarrollar en sus procesos de dolor.

He escuchado muchos testimonios de personas que han atravesado por dificultades, y es asombroso como a pesar de sus circunstancias decidieron seguir adelante y luchar por mejorar su situación.

La palabra resiliencia se refiere a la capacidad de sobreponerse a momentos críticos y adaptarse luego de experimentar alguna situación inusual e inesperada. También indica volver a la normalidad.

Se dice que esta habilidad en ocasiones no la reconocemos pero sale a la luz cuando estamos atravesando procesos difíciles.

Dios en su perfección creó al ser humano con capacidades que le ayudarían a sobrellevar las dificultades que se pudieran presentar, nos dio corazones resilientes. En su palabra dice que en este mundo vamos a enfrentar aflicciones pero que confiemos, Él ha vencido al mundo. (Juan 16:33).

Job es un claro ejemplo de un corazón resiliente, fue un hombre que enfrentó la muerte de sus seres amados, enfermedad, pobreza, persecución, etc. Sin embargo su corazón nunca dejó de adorar a Dios. Cuando pasó su etapa de prueba, Dios lo sanó y le regresó más de lo que había perdido. Por su actitud, en la actualidad es considerado como un modelo de santidad. (Job 1:1-22; 2:1-13; 42:10-17).

Vamos a atravesar temporadas de crisis, pero Dios promete estar con nosotros. Nos ha dado la capacidad para enfrentar las batallas, nos ha dado las herramientas y ha equipado nuestro corazón con habilidades que hasta podemos desconocer, pero salen a la luz cuando más las necesitamos. (Sofonías 3:17, Josué 1:9, Isaías 41:13).

¿Cómo podemos cultivar un corazón resiliente?

  • Adorando en medio de la prueba: Dios sigue siendo Rey a pesar de que en nuestra vida todo esté en caos. Le adoramos no por lo que puede hacer, sino porque reconocemos quien es Él. En muchas ocasiones me ha tocado adorar con mi corazón destrozado, pero la adoración ha traído un bálsamo de paz a mi alma cansada. Aunque la higuera no produzca su fruto, aunque tu situación no esté mejorando, con todo eso nuestra alma se regocijará en el Señor, ¡nuestro libertador!  (Salmo 103:1,  1 Crónicas 16:34, Habacuc 3:17-18)
  • Usando la armadura: En Efesios 6 se habla de que nuestra lucha no es contra carne, sino contra principados, potestades, con huestes espirituales de maldad. Es necesario que podamos usar su armadura para poder estar firmes en el día de la prueba. necesitamos el Yelmo de la Salvación sobre nuestra cabeza, cubriendo nuestros pensamientos en todo tiempo, cuidando nuestra mente, haciéndonos recordar que somos salvos por su gracia, amor y misericordia, somos amados y escogidos por Dios;El Escudo de la Fe, para poder detener todo dardo que el enemigo quiera lanzarnos, para proteger nuestra vida de toda palabra que nos haga perder la esperanza en Dios, porque la fe es la certeza de lo que se espera, es la convicción de lo que no se ve. Es que a pesar de que no podamos verlo, el Señor está obrando; La Coraza de la Justicia para reconocer que somos pecadores pero que necesitamos la justicia de Dios en nuestras vidas, para poder actuar de forma correcta aunque no nos estén viendo; El Cinturón de Verdad para poder permanecer firmes en nuestra identidad, que somos hijos amados, transformados y salvos por gracia; El Calzado para Proclamar el Evangelio de la Paz para que siempre, donde vayamos podamos llevar buenas nuevas a todas las personas; La Espada que es la palabra de Dios que alumbra nuestro camino e ilumina nuestras mentes con las enseñanzas de Jesús, hacemos frente a los ataques del enemigo con la verdad. (Efesios 6: 10-18)
  • Viviendo los Frutos del Espíritu Santo: Es muy diferente conocer y experimentar. Podemos conocer el término paz, pero no experimentarlo. Cuando tenemos comunión con el Espíritu Santo, sus frutos se hacen una realidad en nuestra vida. Vivimos en su gozo a pesar de la tribulación, Paz que sobre pasa todo entendimiento, paciencia para esperar, amabilidad con otras personas y con nosotros mismos, bondad para realizar buenas obras, fe para ver lo que con nuestros ojos naturales no podemos ver, dominio propio para controlarnos a nosotros mismos y  mansedumbre para tener una buena actitud.  (Gálatas. 5:22-23)

Levantarse después de la prueba es para valientes, ¡Vos y yo somos valientes!, esa fortaleza viene de Dios. Cuando experimentamos tiempo en su presencia, esos frutos del Espíritu Santo se afianzan en nuestra vida, a diario nos colocamos su armadura para enfrentar la batalla y nuestra adoración permanece.

Mientras nuestro cuerpo puede estar desgastándose, nuestro espíritu se fortalece. Estamos enfocados en lo invisible, y en esa gloria eterna que vale mucho más que cualquier sufrimiento.

Oro para que la resiliencia se fortaleza en tu vida, para que te levantés a pesar del dolor y las circunstancias. Que sea Dios dando consuelo, fortaleza y paz en medio de tus temporadas.

Recomendación musical: Seth Condrey – Solo En Ti

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