No soy esclavo

Cristo nos libertó para que vivamos en libertad. Por lo tanto, manténganse firmes y no se sometan nuevamente al yugo de esclavitud.

Gálatas 5:1 (NVI )

Escrito por la Worshipera, Sharon Brenes

Esclavitud es el estado de esclavo (la persona que está bajo dominio de otro sujeto y que, por lo tanto, carece de libertad), por tanto un esclavo es una persona que no tiene voluntad sobre el mismo.

El Pueblo de Israel fue esclavo de  Egipto por mucho tiempo, hasta que llegó Moisés como instrumento de Dios para traer libertad a su pueblo. Así mismo cada uno de nosotros éramos esclavos del pecado, pero el sacrificio propiciatorio de Jesús, rompió las cadenas del pecado y nos trajo libertad. (Deuteronomio 5:15, Romanos 6:22, Romanos 6:5-6)

Cuando decidimos ceder el control de nuestras vidas a Jesús, el rompe con los yugos de esclavitud que nos tenían atados, sin embargo las decisiones que tomamos nos pueden regresar nuevamente a un estado de esclavitud.

La situación actual que estamos atravesando como humanidad, nos ha hecho cambiar nuestras rutinas y hemos dejado el activismo. Estar en casa todo el tiempo puede ser contraproducente si no tienes cuidado de los enemigos que pueden atarte nuevamente y robar la libertad que Cristo ya te dió.

Quiero presentarte algunos enemigos que puede atentar contra tu libertad:

  1. El Ocio: Puede definirse como tiempo libre, esto puede excluir las responsabilidades académicas, laborales o ministeriales. Es importante que dediquemos tiempo a descansar y a realizar actividades de nuestro agrado, sin embargo cuando permanecemos en un estado de ocio, nuestra mente puede comenzar a producir pensamientos, que llevaremos a acciones y estos traerán consecuencias. La Biblia relata que el Rey David se paseaba en su palacio cuando debía estar al frente de la batalla con su ejército, sin embargo decidió quedarse a descansar, lo que abrió una puerta al pecado. Sabemos que David era un hombre conforme al corazón de Dios, lo amaba y anhelaba cumplir su voluntad, pero así como él, nadie está exento al pecado y si no cuidas tu tiempo, se puede abrir una puerta a cosas de las que Dios ya te había sacado. El insomnio, la ansiedad, la inestabilidad emocional y las enfermedades pueden ser consecuencia de un estilo de vida sedentario y desorden en los tiempos.

Aunque en estos momentos no puedes salir de tu casa,  es importante que aproveches al máximo el tiempo, viviendo como sabio y concentrando tu mente en cosas que traerán bienestar a tu vida.  Te recomiendo organizar tu tiempo y colocar actividades a realizar durante el día. (Colosenses 3:2, Efesios 5:15-16, Proverbios 27:12, Eclesiastés 3)

  • Un Corazón Roto: Se entiende por emoción al conjunto de reacciones orgánicas que experimenta un individuo cuando responden a ciertos estímulos externos. Las emociones tienen una función adaptativa y pueden tener reacciones fisiológicas, psicológicas o conductuales. Las emociones no son dañinas, el problema es cuando se salen de nuestro control. No podemos permitir que las emociones nos controlen, Dios nos ha dado a su Espíritu Santo para que nos ayude a controlarnos a nosotros mismos. La Biblia hace referencia al corazón como el área donde están nuestras emociones.

El estar en casa con aislamiento físico  puede traer como consecuencia sentimientos de tristeza, soledad, temor, confusión, enojo y ansiedad. Tal vez has experimentado nuevamente inestabilidad emocional, dependencia hacia personas, te has involucrado en relaciones tóxicas, has contemplado nuevamente los pecados sexuales (pornografía, masturbación, Sexting, conversaciones inapropiadas, etc.), has regresado a ciertas adicciones o has estado de mal humor lo que ha provocado discusiones.

Todos nacemos con un vacío en nuestro corazón que solo puede llenar Dios, somos una rama que debe estar siempre conectada al tronco. Usa este tiempo en casa para buscar la presencia de Dios, su amor echa fuera todo temor, y solo podrás recibirlo en intimidad con Él. Si estas experimentando inestabilidad, depresión o ansiedad, es importante que se lo comentes a una persona de confianza que pueda ayudarte. Distanciamiento físico no incluye distanciamiento emocional. ¡No estás sola! (Proverbios 16:32, Filipenses 4:7, Salmos 139:23, Proverbios 3:5-6, Proverbios 4:23, Jeremías 17:9-10,)

  • El Olvido: Todas las instituciones están atravesando por adaptaciones y deben continuar sus funciones desde casa. El método puede cambiar pero el objetivo sigue siendo el mismo. La iglesia sigue trabajando, aunque estés en casa, tu misión debe continuar y en esta temporada debes reinventarte para poder cumplir el propósito para el que Dios te ha llamado.

No permitas que el temor o la incertidumbre haga que te olvides de las promesas que Dios ha hecho a tu vida, Él es soberano, no es hijo de hombre para mentir ni para arrepentirse. Lo que Él ha hablado a tu vida se va a cumplir a pesar de las circunstancias. (Isaías 41:10, Jeremías 29:11, Isaías 40:31, Isaías 43:2, 2 Pedro 3:9, Números 23:19).

No olvides que aunque en estos momentos no te puedan ver, debes guardar tu santidad. Cuida tus conversaciones, lo que ves, lo que escuchas, lo que publicas en tus redes sociales. El permanecer en santidad no significa que no te vas a equivocar, significa que debes estar apartado para Dios y esforzarte por alejarte de aquello que te aparta de su presencia; Si te has  equivocado, reconócelo, ofrece arrepentimiento genuino y toma las acciones necesarias. Recuerda que Él es Santo y no puede tener comunión con el pecado, pero tampoco desprecia un corazón contrito y humillado. (Salmos 51:10, 1 Samuel 16:7, Proverbios 3:3-4, Salmos 37:4, Proverbios 3:1-2)

No te olvides de lo que Él ha dicho sobre ti; sos sana, sos libre, sos perdonada, sos talentosa, sos capaz, sos inteligente, sos una creación hermosa, ¡SOS HIJA! Que nada ni nadie venga a robar tu identidad, Él ya te compró, te limpió, te sanó y te hizo coheredera con Cristo.

Worshipera, Dios pagó un precio muy alto por tu libertad, no te sometas nuevamente al yugo de la esclavitud. Él te ha dado dominio propio para resistir a la tentación, te ha dado al Espíritu Santo que te redarguye, te consuela y te dirige, te ha dado inteligencia para que tomes buenas decisiones y corrijas lo que no has estado haciendo bien.

Si has abierto la puerta a la esclavitud nuevamente, Dios te ha dado poder y autoridad para cerrarla, si te has equivocado puedes acercarte nuevamente al trono de la gracia y comenzar de nuevo.

Dios es el defensor de nuestro corazón, recoge los pedazos, los coloca de nuevo y nos reintroduce en su amor. Ora para que en este tiempo puedas renovar tu primer amor, que el fuego en tu corazón se intensifique y puedas ir a aguas más profundas con el Señor.

¡Sos libre!

Recomendación Musical: Ya No Soy Esclavo/ Julio Melgar

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