Cuidando mis palabras

El que es bueno, de la bondad que atesora en el corazón produce el bien; pero el que es malo, de su maldad produce el mal, porque de lo que abunda en el corazón habla la boca.

Lucas 6:45 (NVI)

Un estudio demostró que las mujeres hablan de 25,000 a 32,000 palabras al día y los hombres entre 12,000 y 15,000.  ¡Es asombroso cuantas palabras podemos hablar al día! Este dato estadístico es un estimado, depende mucho de la personalidad y del contexto. Hay  personas que hablan más que otras, sin embargo al día siempre podemos expresarnos de forma verbal.

En la Biblia hay más de 70 versículos que hablan acerca de las palabras, creo que Dios quería dejarnos muy claro el poder que tenemos en nuestra boca, la responsabilidad y el cuidado que debemos tener al hablar.

¿Cómo estás hablando?, ¿sos negativa o sos positiva, ¿hablas bendición o maldición?, ¿te involucras en conversaciones ociosas o en chismes?

Quiero mostrarte al menos 3 verdades sobre las palabras:

  1. Las palabras tienen poder: Es importante que comprendamos el cuidado que debemos tener al declarar cosas para nuestra vida. Sin darnos cuenta estamos atándonos y trayendo maldición. Cuando tenemos temporadas difíciles, usualmente hablamos sobre ellas de forma negativa. Usamos frases como: que depresión tengo, soy salada, soy tonta, todo me sale mal, estoy fea, no soy capaz, siempre estaré en pobreza, en este país nunca conseguiré trabajo, etc. Dios tiene pensamientos de bien y no de mal, tiene un futuro y una esperanza para nosotras. Comencemos a hablar las cosas que todavía no son como si fuesen. En tu proceso declará que sos sana, que sos capaz, que sos amada, que sos prospera, que Dios cumplirá sus promesas en tu vida. Cuando comencemos a hablar de forma positiva en nuestras vidas, cosas sobrenaturales comenzarán a pasar. ¡El poder está en tu boca! (Isaías 55:11, Colosenses 3:17, Salmos 18:6, Proverbios 12:25, Mateo 21:21).
  • Tus palabras pueden ser de bendición o de maldición: En ocasiones pensamos que el ´´hablar mal´´ se refiere únicamente a usar palabras soeces, sin embargo no es así. Ya sea con intención o sin intención podemos lastimar a otros con nuestras palabras. La Biblia nos enseña que debemos ser sabios y refrenar nuestra lengua. El enojo es el peor enemigo de la prudencia, cuando estamos molestos podemos perder el autocontrol y dejar que nuestras palabras fluyan con toda libertad. Al hablar acerca de una persona, ya sea de forma directa o indirecta, podes ser de bendición o de maldición, podes estar atando a otros con tus palabras. Así mismo debemos cuidar lo que hablamos con otros, los chismes y las conversaciones ociosas pueden ensuciar tu mente y tu corazón. ¡Que tu boca sea fuente de vida y no de muerte! (Proverbios 10:19, Santiago 3:2, 1 Pedro 3:9, Proverbios 15:4, Proverbios 18:21, Juan 6:43, Santiago 3:10, Proverbios 16:24, Proverbios 11:9).
  • Tus palabras reflejan la condición de tu corazón: Las palabras tiene esa capacidad de reflejar lo que almacenamos en nuestro corazón. Proyectamos nuestras inseguridades cuando hacemos comentarios despectivos a los demás, reflejamos nuestra falta de Fe cuando decimos que nunca seremos prósperos, mostramos nuestra falta de identidad cuando expresamos nuestra inconformidad respecto a nuestros cuerpos, capacidades o personalidad. ¿Qué estas guardando en tu corazón?, Cuando de nuestra boca sale únicamente palabras hirientes, negativas, llenas de enojo y resentimiento hacia nosotras mismas o hacia los demás, es una alerta de que necesitamos que Dios trabaje trayendo transformación y sanidad en nuestros corazones. Reflexiona sobre tu forma de hablar, que ese sea el termómetro de tu corazón. (Santiago 1:19, Proverbios 10:19, Proverbios 15:23, 1 Juan 3:18, Proverbios 11:13, Salmos 19:14, Proverbios 10:18, Proverbios 12:25).

Worshipera, ¡El poder está en tu boca!, la Biblia nos dice que la lengua es un miembro pequeño pero que tiene gran poder. Te ánimo a que reflexiones en lo que estás hablando, cuida tu corazón y comenza a declarar las cosas que todavía no son como si fuesen. Que sea el Espíritu santo trayendo revelación, que muestre las áreas de tu corazón que necesitan sanidad y que te de dominio propio para poder controlar lo que sale de tu boca.

En medio de tus procesos, levanta tu voz en señal de adoración. ¡Que tu boca anuncie las maravillas del Señor! Que tu gratitud sea más grande que tu queja. ¡Cuánto amor ha tenido el Padre por nosotras! Este es un gran motivo para que nuestros labios alaben a Dios en todo tiempo.

Recomendación musical:

Por siempre/ Bethel Music En Español

Este blog fue escrito por la Worshipera, Sharon Brenes. ¡Te animamos a escribírle si te ayudo mucho este post y también a que ores para que Dios a siga llenando! 🙂

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