Un nuevo estilo de vida

¡Ya tengo 24 años y estoy tan feliz de haber llegado hasta aquí! Estoy más que agradecida con Dios, mi familia y amigos, pero esta vez no es solo una frase que suena bien en un cumpleaños, de verdad lo creo y lo digo, porque siendo honesta, hubo un momento en el que dude llegar hasta aquí… Puedo decir que el año mientras tuve 23 ha sido el más difícil pero el más increíble de mi vida hasta ahora. Dios ha sido tan real y lo he podido conocer de una manera tan profunda pero también he conocido el dolor y la desesperanza como nunca antes.

Cuando Dios interviene en una etapa de nuestra vida, deja un sello único que simplemente no se puede borrar jamás. Estoy segura que llevaré está marca para el resto de mi vida, pero como una cicatriz de victoria.

A mis 23 años, cumplí 10 años de caminar con Jesús, de ser “cristiana”, pero lo divertido es que aquí mismo Dios se encargó de darle vuelta a todo lo que yo pensaba significaba seguir a Jesús. 23 es el número favorito de mi mamá y definitivamente me he sentido mucho más cerca de ella. El Salmo 23 habla sobre el pastoreo de Dios en nuestra vida y nunca antes había escuchado su dirección tan clara. Nada es coincidencia, creo que Dios trabaja en nuestra vida por temporadas, Él tiene un orden y va por partes, Él lo puede usar todo para su gloria; así que en vez de cansarnos porque sentimos que el mundo está en nuestra contra, lo mejor que podemos hacer es pedirle entendimiento para involucrarnos con Él en el proceso y aprender lo más que podamos en cada etapa.

Worshipera, hoy te quiero compartir 3 cosas que aprendí en mis 23 años y espero puedan ayudarte en cualquier etapa que estés viviendo ahora:

  1. SIN CAMBIO, NO HAY CRECIMIENTO

Siempre vi a mis papás ser adultos, ellos lo hacen ver súper fácil y natural. A los 22 comencé trabajar y saque mi primer préstamo, pago varias de mis cosas (aún dependo de mis papás en otras) pero nunca me detuve a pensar en lo que esto significaba. Hasta mis 23 años me cayó el veinte, que ¡Ya soy adulta! Me estoy convirtiendo en una mujer y siendo honesta, me incomoda, son muchos cambios y me dan miedo; pero sin ellos, no estaré preparada para lo nuevo que tiene Dios para mi.

Ni echa nadie vino nuevo en odres viejos. De hacerlo así, el vino hará reventar los odres y se arruinarán tanto el vino como los odres. Más bien, el vino nuevo se echa en odres nuevos. (Marcos 2:21-22)

  1. SOLO EL QUE AMA, MADURA.

Amo el amor, soy una romántica y creo que amor verdadero (Dios) es todo lo que el mundo necesita pero el concepto de “amor” que yo tenía estaba muy distorsionado; mi idea de amor era sufrir y esforzarme lo menos posible, la idea de Dios sobre amor, es Jesús muriendo en una cruz (ehhh como que hay contraste ahí, verdad). Mi “amor” era egoísta y caprichoso y se estaba reflejando en las diferentes relaciones de mi vida, el “amor” de Dios es desinteresado y sin condición, es un amor tan puro y santo que en nuestra humanidad, aún no es del todo comprensible pero quiero vivirlo.

Cuando yo era niño, hablaba, pensaba y razonaba como un niño; pero cuando crecí, dejé atrás las cosas de niño.  Ahora vemos todo de manera imperfecta, como reflejos desconcertantes, pero luego veremos todo con perfecta claridad. (1 Corintios 13: 11-12)

  1. SOLO EL QUE ENFRENTA, VENCE.

No si se les ha pasado pero aveces como que seguimos batallando con lo mismo una y otra vez, pero lo único que hacemos es quejarnos u orar porque Dios desaparezca el problema; por un momento hay calma, pero al ratito vuelve… Nunca antes se me había ocurrido una estrategia diferente a correr, huir o ignorar. Este año Dios me enseñó que la única manera de vencer al gigante es enfrentándolo, atravesando el valle del temor, sin atajos, frente a frente, mi enemigo y yo; creyendo firmemente en lo que Dios ha dicho, que la victoria es segura.

Sed fuertes y valientes; no temáis ni os acobardéis a causa del rey de Asiria, ni a causa de toda la multitud que está con él, porque el que está con nosotros es más poderoso que el que está con él. (2 Crónicas 32:7)

Puedo decir que Dios, a través de estos tres fundamentos me ha mostrado un nuevo estilo de vida. Hoy con la vida por delante, a mis 24 años, Dios me ha regalado una nueva perspectiva, las pruebas ya no dan tanto miedo, me conozco más que antes, vivo el día a día, amo más intencionalmente; pero más importante, veo a Dios de manera diferente, ahora entiendo más su gracia y presencia en mi vida.

He entendido que todo lo que Dios hace será perpetuo; sobre aquello no se añadirá, ni de ello se disminuirá; y lo hace Dios, para que delante de él teman los hombres. Aquello que fue, ya es; y lo que ha de ser, fue ya; y Dios restaura lo que pasó. (Eclesiastés 3: 14-15)

Worshipera, si estás pasando por una etapa difícil de cambios, te animo a rendir tu entendimiento a Dios y confiar que sus planes para vos son siempre de bien, para darte un futuro y una esperanza. Compartí con nosotras como te impacto el tema o algún testimonio que puede ayudarnos también. ¡Dios les súper bendiga!

Te comparto está canción para que escuchés mientras meditás y platicás con el Padre 🙂

1 thought on “Un nuevo estilo de vida

  1. Que hermoso Todo Diana!

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