Ana, la incompleta

La historia de Ana tiene tantas diferentes enseñanzas para nosotras. Y es que cada situación que pasamos puede servir para guiar a otros en su propio camino.

Para ponernos en contexto, les quiero contar que Ana fué la mama del profeta Samuel; el profeta Samuel fue un increíble hombre de Dios, quien ungió al Rey David; y el Rey David, conocido como el hombre conforme al corazón de Dios, es de quien viene el linaje de Jesús, nuestro Salvador.  ¡Solo leer esto y ya podemos comprender el gran impacto que ella tuvo!

En I Samuel 1 podemos conocer sobre un hombre llamado Elcana, él era un israelita muy próspero, que tenía dos esposas, Ana y Penina.  Cada año, como era tradición los israelitas salían de su pueblo con sus familias a ofrecer sacrificios para Dios en Silo.

Cuando llegaba el día de ofrecer su sacrificio, Elcaná solía darles a Penina y a todos sus hijos e hijas la porción que les correspondía. Pero a Ana le daba una porción especial, pues la amaba a pesar de que el Señor la había hecho estéril. (1 Samuel 1:4-5)

Al leer este versículo podemos decir que Ana lo tenía todo; un hogar, un techo, vestidos, comida y un esposo que la amaba mucho. ¿Qué más puede pedir una mujer? Ella debía sentirse completa y satisfecha; pero no era así.

Penina, su rival, solía atormentarla para que se enojara, ya que el Señor la había hecho estéril. Cada año, cuando iban a la casa del Señor, sucedía lo mismo: Penina la atormentaba, hasta que Ana se ponía a llorar y ni comer quería. (1 Samuel 1:6-7).

Ana anhelaba un hijo y no podía tenerlo, esto la hacía sentir incompleta. Worshipera, no se si has pasado por una situación similar en la que tienes cosas buenas alrededor pero hay algo que te hace sentir incompleta. Talvez perdiste a un ser querido, una relación no funciono, tu familia o tus amigos te fallaron, no lograste algo por lo que te habías esforzado tanto, le fallaste a alguien, entre otras razones; y a causa de esto, estás en depresión.

¿Qué es la depresión?

La depresión, según la OMS (Organización Mundial de la Salud), es un trastorno mental frecuente, que se caracteriza por la presencia de tristeza, pérdida de interés o placer, sentimientos de culpa o falta de autoestima, trastornos del sueño o del apetito, sensación de cansancio y falta de concentración.

¿Cómo se si estoy en depresión?

Si bien todos alguna vez hemos estado profundamente tristes,  la depresión se caracteriza por ser un estado de tristeza largo y continuo. Podemos ver que Ana pasó por esto mucho tiempo: “Cada año, cuando iban a la casa del Señor, sucedía lo mismo…” La falta de apetito y energías es también indicador de este proceso: “Ana se ponía a llorar y ni comer quería.”

Así que Worshipera, no sos la única que ha pasado por esto, Ana una mujer amada por Dios e importante en la Biblia, también lo pasó; pero con ayuda de Dios, lo superó.

Si estás pasando por depresión quiero compartirte tres cosas que no ayudan a salir de este ciclo:

  1. Rivalidad

Penina, su rival, solía atormentarla para que se enojara, ya que el Señor la había hecho estéril. (1 Samuel 1:6).

Identifiquemos quien es nuestro rival, aveces son personas que siempre están recordándote lo que hacés mal, que valés poco, que no sos suficiente, etc.; otras veces son problemas constantes como finanzas, trabajo, familia, etc.; y otras veces somos nosotros mismos diciéndonos cosas hirientes. Sea cual sea tu rival, hay que poner un alto y comenzar a escuchar lo que Dios dice sobre esto.

  1. Conformismo

Entonces Elcaná, su esposo, le decía: “Ana, ¿por qué lloras? ¿Por qué no comes? ¿Por qué estás resentida? ¿Acaso no soy para ti mejor que diez hijos?” (1 Samuel 1:8).

Esto pasa cuando pensamos, es normal que esté triste, que no quiera hablar con nadie, porque voy a intentar salir de esto y enfrentar mis problemas si todo va a seguir igual… No hay nada mejor para mí. Worshipera, vos vales la pena para Dios; Él entrego a su hijo para darte una vida en abundancia, no una vida vacía sin sentido.

  1. Religiosidad

Como Ana estuvo orando largo rato ante el Señor, Elí (el sacerdote) se fijó en su boca. Sus labios se movían, pero, debido a que Ana oraba en voz baja, no se podía oír su voz. Elí pensó que estaba borracha. (1 Samuel 1:12)

Puede ser que has buscado ayuda, con tus padres, pastores, mentores, amigos, personas en las que tenías confianza, pero en vez de encontrar apoyo, terminaste sintiéndote juzgada. Aveces en las iglesias no sabemos cómo lidiar con estos temas, hablamos sobre sanidad de enfermedades físicas pero las mentales nos asustan un poco. Si esto te ha pasado, practicá el perdón y recordá que nuestra ayuda y refugio lo encontramos primero en Dios.

Ahora viene mi parte favorita, te quiero compartir 3 acciones que te pueden ayudar a salir de la depresión:

  1. Determinarse a salir.

Una vez, estando en Siló, Ana se levantó después de la comida. Y a la vista del sacerdote Elí, que estaba sentado en su silla junto a la puerta del santuario del Señor. (1 Samuel 1:9)

Nuestra vida se basa en decisiones, algunas más difíciles que otras. Ana hizo un esfuerzo sobrehumano, se levantó a comer aunque no quería y fue al templo a buscar a Dios. Worshipera, se que hacer esto no suena fácil pero nadie podrá sacarte de la depresión, si vos no lo decidís primero.

  1. Enfrentar la raíz

No, mi señor; no he bebido ni vino ni cerveza. Soy solo una mujer angustiada que ha venido a desahogarse delante del Señor. No me tome usted por una mala mujer. He pasado este tiempo orando debido a mi angustia y aflicción. (1 Samuel 1:15)

Por más doloroso que sea, es necesario enfrentar lo que estamos sintiendo. Derramar el corazón ante Dios y llamar por nombre eso que sentimos: “Dios, yo me siento desconsolada por __________”. Él es un Padre bueno, entre tus lágrimas y dolor, déjate abrazar por su presencia, después de todo Él es el Consolador. Y ojo, que te sintas mal o te hayas equivocado, no significa que sos mala, Dios siempre te ve como su hija amada.

  1. Creer que el milagro ya está hecho

Vete en paz —respondió Elí—. Que el Dios de Israel te conceda lo que le has pedido. —Gracias. Ojalá favorezca usted siempre a esta sierva suya. — Con esto, Ana se despidió y se fue a comer. Desde ese momento, su semblante cambió. (1 Samuel 1:17-18)

Después de estar con Dios algo paso en su corazón. Ana tuvo apetito para comer y su semblante cambió. Y esto queridas Worshiperas, fue por su fe. Ella creyó que Dios le respondería y decidió retomar su camino, caminando como si el milagro ya estaba hecho, como si ya estás sana.

¿Y que creen? ¡Al final de la historia, Ana si obtuvo su milagro!

Al día siguiente madrugaron y, después de adorar al Señor, volvieron a su casa en Ramá. Luego Elcaná se unió a su esposa Ana, y el Señor se acordó de ella. Ana concibió y, pasado un año, dio a luz un hijo y le puso por nombre Samuel,  pues dijo: “Al Señor se lo pedí”. (1 Samuel 1:19-20)

Ella es un excelente ejemplo de que si se puede salir de la depresión con amor propio, determinación y fe pero más importante con la ayuda de Dios. Tu vida es muy significante y tiene un propósito, aunque aveces otros no lo noten, Dios tiene un plan más increíble para vos de lo que podás imaginar. Algo nuevo y mucho mejor está en camino, creélo. Y quien sabe como Ana, sin darse cuenta una decisión le dio el honor de ser parte de la gran historia de Jesús.

 

Este contenido fue inspirado en una predica impartida en la Iglesia de Gwinnet de Atlanta.

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